Rigidez al caminar tras el ejercicio. Dificultad para levantarse tras un periodo de descanso. Cojera. Menor grado de actividad. Maullidos o gruñidos cuando se les acaricia. Dificultad en subir y bajar escaleras. Menor interacción con otros miembros de la familia. Dificultad para estirarse.

Con un tratamiento adecuado, si se diagnostica la dolencia, su mascota podrá volver a tener los movimientos y la calidad de vida anterior. La edad no es una enfermedad, la artrosis sí.